Socióloga y Magíster en Investigación Social y Desarrollo. Profesional de apoyo metodológico del Proyecto Fondecyt Regular N° 1251915 “Justicia, Género y Niñez”.
Cada discusión presupuestaria trae una escena conocida. Se habla de cifras, porcentajes, aumentos, restricciones y prioridades fiscales. Todo eso importa, por supuesto, porque el presupuesto ordena buena parte de lo que el Estado podrá hacer durante el año, pero cuando esa discusión se mira desde una perspectiva de género, aparece una pregunta menos cómoda: ¿qué desigualdades está dispuesto a reconocer el Estado cuando decide en qué gastar?
En junio de 2026 se cumplieron dos años de la Ley N°21.675, que estableció un marco integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en razón de su género. Su aprobación representó un avance para el ordenamiento jurídico chileno: reconoció expresamente el derecho de toda mujer a una vida libre de violencia y reguló medidas de prevención, protección, atención, reparación y acceso a la justicia.
La Tercera Sala anuló de oficio la sentencia de segunda instancia por falta de fundamentación y, en reemplazo, acogió la demanda de la Municipalidad de Tirúa.
El máximo tribunal descartó que los jueces de la Corte de Santiago hubieran incurrido en falta o abuso grave al reconocer legitimación al propietario del vehículo y acoger las acciones bajo la Ley del Consumidor.