opinión

El caso del soldado conscripto Marcelo Huincahue, quien quedó con secuelas irreversibles por falta de atención médica oportuna, desató una profunda indignación social. Sin embargo, el malestar es efímero, si no se transforma en decisiones concretas se disuelve en cuanto sale de los titulares. Hoy, con la discusión de la Ley de Presupuestos a la vuelta de la esquina, tenemos la oportunidad de demostrar si hay voluntad política real o solo promesas vacías.

Newsletter