opinión

Un reciente conflicto en Estados Unidos abre una pregunta incómoda para el futuro de la inteligencia artificial: ¿quién decide sus límites éticos? La empresa Anthropic, desarrolladora del modelo Claude, demandó al gobierno estadounidense luego de que el Pentágono la excluyera de ciertos contratos de defensa tras negarse a flexibilizar las restricciones éticas de su sistema para usos militares.

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