El Banco Central mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5% y ajustó su escenario inflacionario, en un contexto marcado por el alza del petróleo derivada del conflicto en Medio Oriente.
En su Reunión de Política Monetaria, el Consejo acordó de forma unánime mantener la tasa, en un escenario de mayores presiones sobre los precios internos asociadas al encarecimiento de los combustibles a nivel global.
La entidad advirtió que este shock externo tendrá un impacto relevante en la inflación, la que se ubicaría en torno a 4% anual durante el segundo trimestre.
A mediano plazo, el instituto emisor proyecta que estos efectos se moderarán, aunque condicionados a la evolución de los precios internacionales y al comportamiento de la demanda interna.
Bajo ese escenario, la inflación retornaría a niveles coherentes con la meta recién en 2027, reflejando la magnitud del impacto actual.
El Banco Central también destacó que el conflicto ha elevado la incertidumbre sobre la economía global, en un contexto donde el precio del petróleo se mantiene cercano a los US$100 por barril.
Riesgos al alza para la tasa
El tono del comunicado fue interpretado por el mercado como más cauteloso, dejando abierta la posibilidad de futuras alzas en la tasa de interés.
Analistas señalaron que el escenario previo al conflicto, que consideraba eventuales recortes, perdió vigencia, ante el aumento de los riesgos inflacionarios.
En ese contexto, estiman que la tasa se mantendría en 4,5% por un período prolongado, aunque no descartan incrementos si las expectativas de inflación se desanclan.
Asimismo, se anticipa que el Banco Central podría ajustar sus proyecciones de crecimiento y tasas en el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM), incorporando escenarios de mayor deterioro externo.
Incidencia de medidas fiscales
En paralelo, el mercado evalúa el efecto de las medidas adoptadas por el Gobierno frente al alza de los combustibles, las que, aunque no fueron detalladas en el comunicado, habrían sido consideradas en el análisis del Consejo.
Adicionalmente, analistas advierten que el ajuste fiscal anunciado podría tener efectos en la actividad económica durante 2026, en la medida en que implique una reducción del gasto público.







