Los mercados bursátiles internacionales iniciaron la semana con importantes pérdidas, en un contexto marcado por el aumento del precio del petróleo y la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente.
El repunte del crudo ha sido uno de los principales factores detrás de la caída de las acciones. El petróleo superó los US$110 por barril, alcanzando su nivel más alto desde 2022, cuando comenzó la invasión rusa a Ucrania, lo que volvió a encender las alertas en los mercados financieros.
En Europa, el índice Stoxx 600 registraba descensos cercanos al 2%, con retrocesos generalizados en la mayoría de los sectores. Las únicas excepciones correspondían a compañías vinculadas al rubro energético, que se beneficiaban del aumento en los precios del petróleo.
El impacto también se sintió en Asia. Durante la jornada, el Nikkei de Tokio cayó 5,20%, mientras que el Kospi de Seúl retrocedió 5,96%. En Taiwán, las acciones perdieron alrededor de 4,4%, mientras que las bolsas chinas registraron bajas más moderadas.
El alza del petróleo se produce tras recortes de producción por parte de algunos países productores de Medio Oriente y en medio de los efectos que podría generar el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de crudo a nivel global.
En paralelo, los rendimientos de los bonos soberanos europeos también mostraban aumentos, reflejando la preocupación de los inversionistas por el posible impacto inflacionario que podría provocar el encarecimiento de la energía.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump sostuvo que el incremento del precio del petróleo en el corto plazo es un costo menor frente a los objetivos estratégicos de seguridad en la región.
En este escenario, los futuros de las bolsas estadounidenses anticipaban una apertura a la baja, en medio de la incertidumbre por las consecuencias económicas que podría generar el conflicto en Medio Oriente.







