En entrevista con Actualidad Jurídica: El Blog de DOE, el founder y CEO de CyneAI, Alejandro Inzunza, analiza el nivel de madurez de las empresas chilenas en gobernanza de datos, los riesgos de incorporar inteligencia artificial sin estructuras claras y el impacto que tendrá esta transformación en la competitividad de las organizaciones.
¿Cómo describirías el estado actual de la gobernanza de datos en las empresas chilenas? ¿Estamos frente a un cambio estructural o todavía en una fase más bien incipiente?
Existen distintas realidades en Chile. Hay industrias que, por regulación, deben tener una buena gobernanza de datos, como la banca o los seguros, pero también hay sectores productivos o ligados a commodities que todavía no ven completamente el valor de esto. Muchas veces sienten primero la presión por incorporar nuevas tecnologías y recién después descubren los problemas de gobernanza.
Cuando uno comienza a trabajar con estas organizaciones, aparecen rápidamente inconsistencias: datos incompletos, distintas respuestas para una misma pregunta o ausencia total de trazabilidad. Ahí recién se entiende que la gobernanza tiene un valor mucho más allá del cumplimiento normativo.
Todavía no diría que las empresas chilenas tengan un grado sólido de madurez. Muchas están recién “ordenando la casa”, generando variables, trazabilidad y estructuras que requieren tiempo y dedicación. El problema es que el valor no siempre se percibe de inmediato, por lo que no todas están dispuestas a invertir rápidamente. Sin embargo, hoy el dato es un activo clave para cualquier organización.
Durante años los datos se gestionaron desde áreas técnicas u operativas. ¿Qué factores explican que hoy pasen a ocupar un rol estratégico en la toma de decisiones?
Durante años muchas decisiones se tomaron principalmente por intuición de los ejecutivos y no sobre la base de datos reales. Los datos eran vistos como un subproducto de procesos operativos, cuando en realidad responden a necesidades críticas del negocio.
Hoy existe una mayor comprensión de que los datos, especialmente con el desarrollo del Big Data, son un activo estratégico. Permiten validar hipótesis, entender mejor el negocio y tomar decisiones más informadas.
Las empresas han comprobado que contar con datos de alta calidad mejora la experiencia del cliente, aumenta la productividad, reduce riesgos y permite detectar oportunidades. Por eso buscan convertirse en organizaciones “data driven”, dejando atrás las decisiones basadas únicamente en corazonadas.
En la práctica, muchas empresas están incorporando inteligencia artificial sin estructuras claras de gobernanza. ¿Qué riesgos concretos implica eso en términos legales, reputacionales o de negocio?
Estamos viviendo un cambio sin precedentes y eso tiene impactos legales, reputacionales y también internos. Desde mi experiencia, casi ninguna compañía incorpora inteligencia artificial con una gobernanza de datos completamente definida desde el inicio.
Lo que suele ocurrir es que prueban la tecnología, ven que funciona y recién después entienden que necesitan ordenar sus datos. El problema es que adoptar IA requiere una transformación mucho más profunda, que incluye cambios culturales y de gobernanza.
Si eso no ocurre, los resultados suelen ser ineficientes o de baja calidad. También aparecen pilotos aislados, falta de credibilidad interna y problemas de adopabilidad dentro de la organización. La diferencia entre una implementación estratégica y otra improvisada es enorme.
Con la nueva legislación sobre protección de datos personales en Chile, ¿qué cambios reales deberían implementar hoy las empresas y cuáles están quedando al debe?
La nueva legislación representa un avance importante para el país. Personalmente, me habría gustado que las empresas descubrieran antes el valor de una buena gobernanza de datos, más allá de la obligación legal.
Muchas organizaciones todavía están atrasadas. Ordenar años de información desestructurada requiere un esfuerzo significativo y no todas estaban preparadas para ello.
Las empresas deben entender que la gestión de datos involucra todo el ciclo de vida de la información: creación, almacenamiento, transformación, uso, intercambio y eliminación. Eso exige establecer estándares claros y comenzar por la información más crítica.
Las organizaciones que hoy están quedando al debe son aquellas donde los ejecutivos todavía no perciben que esta transformación es indispensable para competir en el futuro.
Más allá del cumplimiento normativo, ¿cuál es hoy el principal error que están cometiendo las organizaciones al trabajar con datos e inteligencia artificial
El principal error es seguir considerando los datos como un subproducto o como algo aislado del negocio. Los datos están directamente vinculados con las necesidades y oportunidades más importantes de la organización.
Muchas veces se dice que “el algoritmo no funciona”, cuando en realidad el problema está en la calidad y estructura de los datos. Ahí suele estar el verdadero origen del problema.
Se habla mucho de cultura organizacional, pero en concreto: ¿qué prácticas o cambios internos marcan la diferencia entre una gobernanza efectiva y una meramente formal?
La adopción exitosa de nuevas tecnologías depende, al menos en un 50%, del cambio cultural y de procesos dentro de las compañías, más que de los algoritmos en sí mismos.
Ese cambio debe involucrar a todas las áreas de la organización. No estamos hablando simplemente de incorporar un nuevo software, sino de una transformación profunda en la forma de trabajar.
Hoy muchos trabajadores enfrentan el desafío de dejar de ser analfabetos digitales en muy poco tiempo, lo que genera incertidumbre y resistencia. Por eso es fundamental integrar a todos los actores en este proceso. Solo así las automatizaciones se utilizan realmente, los pilotos escalan y se genera valor.
A nivel ejecutivo también existe un cambio relevante: muchas decisiones ahora podrán tomarse con evidencia y no únicamente con intuición.
Mirando hacia adelante, ¿la gobernanza de datos será un factor de ventaja competitiva o simplemente una obligación regulatoria para las empresas?
Las ventajas competitivas siempre son transitorias. Las organizaciones que logren antes una buena gobernanza de datos podrán tomar mejores decisiones y desarrollar modelos más precisos mientras el resto se pone al día.
Sin embargo, llegará un momento en que esto dejará de ser una ventaja y pasará a ser simplemente un estándar mínimo para competir. Las empresas que no se adapten a tiempo probablemente no podrán sostenerse en igualdad de condiciones.







