La expresión “inteligencia artificial” se ha instalado con una fuerza inusual en el debate público. En general, en columnas de opinión, congresos académicos, artículos de revistas o incluso proyectos de ley, se ha utilizado este concepto para referirse, como fenómeno, a promesas de eficiencia, innovación y productividad, pero también a riesgos vinculados con vigilancia, discriminación, precarización laboral, concentración de poder y afectación de derechos. Sin embargo, mientras más se expande su uso, más evidente se vuelve un problema básico: no siempre sabemos con precisión de qué hablamos cuando hablamos de inteligencia artificial.
Máximo tribunal sostuvo que la protección de la Ley del Consumidor alcanza a quien utiliza o disfruta el servicio como destinatario final, aunque no sea el propietario inscrito del vehículo involucrado.
Máximo tribunal sostuvo que la ausencia de licencia de conducir no justificaba reducir la indemnización por daño moral, ya que no tuvo incidencia causal en el accidente que provocó la muerte del trabajador.