20-04-2024
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El respeto recíproco entre jueces y abogados: una condición necesaria

En su célebre libro «Elogio dei Giudici», el maestro Calamandrei nos brinda una profunda reflexión sobre el papel esencial de los jueces en la administración de justicia.

Sin embargo, más allá de destacar el papel de los jueces, Calamandrei nos invita también a reflexionar sobre la importancia del respeto recíproco entre jueces y abogados, una virtud fundamental para garantizar un sistema judicial justo.

Es que por mucho que se resistan algunos, la relación entre jueces y abogados es, en el trajín de la justicia, una de colaboración y complementariedad.

Mientras los jueces tienen la tarea de aplicar la ley de manera imparcial y tomar decisiones basadas en los hechos establecidos y acreditados, y el derecho, los abogados desempeñan un papel fundamental en la representación y defensa de los intereses de sus clientes.

Ambos intervinientes tienen un objetivo común: asegurar que se haga justicia, dentro de las posibilidades del proceso judicial como construcción humana.

En este contexto, el respeto mutuo se convierte en un pilar fundamental y central.

Los jueces deben valorar y reconocer el trabajo de los abogados como defensores y facilitadores del acceso a la justicia.

Del mismo modo, los abogados deben mostrar un respeto profundo hacia el papel de los jueces como verdaderos guardianes imparciales del Estado de Derecho.

Este respeto recíproco crea (debe crear) un ambiente propicio para un diálogo constructivo y una colaboración efectiva entre ambas partes.

El respeto recíproco no implica que los abogados deban renunciar a su deber de ser críticos y defensores (apasionados no pocas veces) de sus clientes. Por el contrario, se trata de expresar sus argumentos y puntos de vista con profesionalismo y sin perder la cortesía y formas, reconociendo la autoridad del juez y la necesidad de un debate basado en el rigor legal y los principios éticos.

Al mismo tiempo, los jueces deben mantener una actitud imparcial y abierta hacia los argumentos presentados por los abogados, valorando la diversidad de perspectivas que desde el principio del contradictorio enriquecen el proceso judicial y su producto: la sentencia.

No huelga apuntar que el respeto recíproco entre jueces y abogados contribuye a fortalecer la confianza en el sistema judicial.

Cuando ambas partes se tratan con consideración y respeto, se fomenta un ambiente propicio para la justicia y sus posibilidades. Los abogados confían en que sus argumentos serán escuchados y evaluados con imparcialidad, y los jueces confían en que los abogados presentarán sus argumentos con honestidad y respeto por el proceso judicial como instrumento de resolución de controversias.

Sin caer en exageración, el respeto recíproco entre jueces y abogados es un reflejo de los valores fundamentales de un sistema judicial democrático.

De hecho, destaca la importancia del diálogo, la cortesía y la apertura sincera a diferentes perspectivas. Cuando jueces y abogados trabajan juntos en un espíritu de respeto y colaboración, se sientan las bases para una administración de justicia más justa, transparente y eficaz.

En conclusión, siguiendo la línea de pensamiento de Calamandrei en «Elogio a los jueces», es imperativo reforzar la virtud del respeto recíproco entre jueces y abogados. Esta virtud se convierte en una necesidad para la correcta administración de justicia y para asegurar que todos los individuos tengan acceso a un proceso justo.

Aunque cueste reconocerlo a algunos, solo a través del respeto mutuo y colaboración constructiva podemos aspirar a un sistema judicial sólido que inspire confianza y promueva la justicia en nuestra sociedad. Cada cual desde su terreno, debe saber aportar hacia la resolución lo más justa posible de los conflictos. Sin prejuicios, ni de uno ni de otro lado, dejando que los talentos de unos y otros se sumen a tal finalidad.

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Escrito por

Abogado y Académico Universidad de Talca, Doctor en Derecho Procesal Universidad Complutense de Madrid.