La irrupción de la inteligencia artificial está transformando el ejercicio profesional del derecho y abriendo nuevos desafíos para universidades, estudios jurídicos y empresas. Tras participar en el III Congreso de Derecho y Tecnología de la Universidad de Chile, Manuel De la Colina, CEO de Juztina, conversó con Actualidad Jurídica: el blog de DOE sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ejercicio profesional del derecho, los desafíos de la transformación digital y el futuro del mercado Legal Tech en América Latina.
¿Cómo está cambiando la inteligencia artificial el trabajo jurídico y qué transformaciones observas hoy en el ejercicio profesional del derecho?
La inteligencia artificial está cambiando prácticamente todas las profesiones. Sin embargo, en el sector legal el impacto se percibe con mayor intensidad porque existe una deuda histórica de la profesión con la tecnología.
Lo hemos conversado con abogados, socios de estudios jurídicos y decanos de distintas universidades, y hay bastante consenso en que el mundo legal ha avanzado más lentamente en materia tecnológica. Por eso, cuando se incorporan herramientas de inteligencia artificial, los cambios parecen casi mágicos.
Estas tecnologías permiten automatizar tareas operativas y liberar tiempo que antes los abogados debían destinar necesariamente a trabajos repetitivos, lo que genera una transformación muy profunda en la forma de ejercer la profesión.
¿La inteligencia artificial puede llegar a reemplazar ciertas funciones jurídicas o más bien redefinir la forma en que trabajan los abogados?
Ambas cosas.
Todo depende de cómo definamos el trabajo de un abogado. Si consideramos que su función principal es buscar información, revisar documentos o realizar tareas operativas, entonces muchas de esas actividades sí pueden automatizarse.
Pero si entendemos que el abogado es un profesional capaz de anticipar problemas, diseñar estrategias y resolver conflictos de manera eficiente, entonces la inteligencia artificial no está creada para reemplazar ese rol.
Por eso creo que los abogados deben preocuparse menos por el reemplazo y más por aprender a utilizar estas herramientas para potenciar su trabajo.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy la incorporación de inteligencia artificial dentro del ámbito jurídico y regulatorio?
Los desafíos son distintos según el sector.
En el ámbito público existe una dificultad evidente para seguir el ritmo de la tecnología. Muchas veces las regulaciones se desarrollan sobre herramientas o modelos que ya evolucionaron cuando la normativa entra en vigencia.
En el ámbito educativo, que para mí es el más importante, el desafío pasa por incorporar materias vinculadas a Legal Tech, Legal Operations y Legal Analytics dentro de las mallas curriculares. Existe una necesidad urgente de modernizar la formación jurídica para preparar a los estudiantes frente a los cambios que ya están ocurriendo.
Y en el sector privado el problema ya no es la adopción. Hoy existe mucho interés por utilizar estas herramientas. El verdadero desafío es entender cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y cómo utilizarlas de manera adecuada.
Muchas personas llegan con expectativas irreales respecto de la inteligencia artificial, pensando que puede resolver absolutamente todo, y ahí es donde resulta fundamental el trabajo de capacitación y educación tecnológica.
Uno de los debates actuales es la confiabilidad de estas herramientas. ¿Cómo abordar aspectos como la precisión, la trazabilidad y la revisión humana en sistemas de inteligencia artificial aplicados al derecho?
Ese es probablemente uno de los temas más relevantes.
El principal riesgo para un abogado que utiliza inteligencia artificial es trabajar con información incorrecta o con referencias que simplemente no existen. Las denominadas “alucinaciones” representan un problema serio cuando se trata de documentos jurídicos.
Por eso resulta fundamental utilizar herramientas que permitan verificar la fuente de la información utilizada para construir cada respuesta.
En nuestro caso, buscamos que cada resultado esté respaldado por documentos reales y que el usuario pueda revisar fácilmente las fuentes utilizadas. La trazabilidad es clave para generar confianza y asegurar que la tecnología se utilice de manera responsable dentro del ejercicio profesional.
Desde la experiencia de Juztina, ¿cómo proyectan el futuro del mercado Legal Tech y la innovación jurídica en Chile?
Chile es uno de los mercados que más nos interesa. Hemos visto una adopción importante de este tipo de herramientas y también un nivel de exigencia muy alto por parte de los profesionales del derecho.
Creo que en los próximos años veremos una explosión de iniciativas vinculadas al Legal Tech. Las universidades tendrán un rol importante en la generación de nuevas soluciones y emprendimientos tecnológicos aplicados al mundo jurídico.
Además, habrá cambios relevantes en la estructura tradicional de los estudios jurídicos. Por ejemplo, muchas de las tareas que actualmente realizan practicantes o abogados junior podrían automatizarse, obligando a replantear sus funciones y procesos de formación.
También surgirán debates importantes sobre los modelos de cobro por hora, considerando que tareas que antes podían tomar ocho horas hoy pueden resolverse en una fracción de ese tiempo gracias a la inteligencia artificial.
¿Cómo imaginas el ejercicio de la profesión jurídica en los próximos años?
Creo que veremos estructuras mucho más eficientes y apoyadas en sistemas especializados de inteligencia artificial.
Probablemente aparecerán abogados capaces de gestionar distintas áreas mediante herramientas tecnológicas que los ayuden a resolver asuntos laborales, tributarios, corporativos o de consumo con mucho mayor nivel de automatización.
No significa que desaparezca el abogado, sino que su rol evolucionará hacia funciones más estratégicas y de supervisión.
Estamos viviendo un momento especialmente interesante para el mundo jurídico. El impacto de la inteligencia artificial es muy fuerte, pero también representa una oportunidad para modernizar una profesión que durante mucho tiempo mantuvo una relación distante con la tecnología.







