Las compañías mineras han disminuido significativamente la proporción de recursos destinados a la exploración de nuevos depósitos minerales, priorizando cada vez más proyectos cercanos a operaciones ya existentes.
Así lo revela un estudio elaborado por GEM Mining Consulting, que analizó la evolución de la exploración minera no ferrosa a nivel global entre 2005 y 2025.
Según el informe, el presupuesto destinado a exploración generativa, orientada al descubrimiento de nuevos yacimientos, cayó desde un 40% del total hace dos décadas a cerca de un 21% en 2025.
En contraste, la exploración no generativa, vinculada a activos conocidos o sectores cercanos a minas ya operativas, aumentó su participación desde un 60% hasta un 79% del gasto total en exploración minera.
El estudio indica que, aunque la inversión en búsqueda de nuevos depósitos no disminuyó en términos absolutos, el crecimiento mucho más acelerado de proyectos asociados a faenas existentes terminó reduciendo su peso relativo dentro del presupuesto global.
De acuerdo con el análisis, el capital destinado a exploración generativa pasó de US$2 mil millones en 2005 a US$2,6 mil millones en 2025.
En paralelo, la exploración enfocada en activos conocidos aumentó desde US$3 mil millones hasta cerca de US$9,8 mil millones en el mismo período.
La consultora explica que las compañías privilegian proyectos brownfield debido a que presentan menores riesgos operacionales y financieros, considerando que ya existe conocimiento geológico, infraestructura instalada y una vía más rápida para incorporar nuevos recursos a operaciones en funcionamiento.
El estudio también advierte que descubrir grandes depósitos minerales es cada vez más complejo, debido a que muchos de los yacimientos superficiales y de fácil acceso ya fueron identificados en décadas anteriores.
“Lo que queda suele estar más profundo, bajo cobertura o en contextos geológicos más complejos”, sostiene el informe.
Ante este escenario, la industria minera estaría apostando por mejorar tecnologías de exploración y herramientas asociadas a inteligencia artificial para aumentar las probabilidades de encontrar nuevos recursos minerales.






