El 8 y 9 de enero, La Serena será sede de la IV Conferencia Anual de ICON-S Chile, instancia que convocará a académicas y académicos de distintas disciplinas para discutir los desafíos del derecho público y la democracia en el siglo XXI. En este marco, Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), reflexiona sobre el escenario institucional del país, la crisis de legitimidad democrática y el rol que debe asumir la academia en la defensa del Estado de Derecho.
Desde su rol como decana y académica del derecho constitucional, ¿qué relevancia tiene hoy la IV Conferencia Anual ICON-S Chile en el contexto jurídico y democrático que vive el país?
La IV Conferencia Anual ICON-S Chile constituye un espacio académico riguroso, plural y de alto nivel para analizar críticamente las transformaciones del constitucionalismo contemporáneo. Se trata de una instancia que permite reflexionar sin quedar atrapados en la urgencia coyuntural, pero con plena conciencia del impacto que estos debates tienen en la vida democrática.
Desde la academia es fundamental generar espacios para pensar el constitucionalismo más allá del texto constitucional, atendiendo también a las prácticas institucionales, las tensiones entre poderes y los desafíos que enfrentan hoy las democracias en distintas partes del mundo. ICON-S Chile cumple precisamente ese rol.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta actualmente el constitucionalismo chileno, considerando los recientes procesos institucionales?
El contexto actual está marcado por una profunda desafección hacia las instituciones, el descrédito de la política tradicional, la fragmentación partidaria y la centralidad de la seguridad pública. A ello se suma la frustración y el agotamiento que dejaron los procesos constituyentes fallidos, además de desigualdades estructurales no resueltas y episodios de corrupción en el manejo de recursos públicos y tráfico de influencias.
Uno de los principales desafíos es reconstruir la confianza en las instituciones, en la política, en los partidos y, especialmente, en la democracia y en el Estado de Derecho. El riesgo es que la desconfianza y el descontento se conviertan en terreno fértil para opciones que, sin cuestionar abiertamente la democracia, terminan debilitando sus bases.
El desafío del constitucionalismo chileno es relevar la importancia de cuidar las instituciones, repensar el equilibrio entre poderes, fortalecer los órganos de control, asegurar la protección efectiva de los derechos fundamentales y revisar la relación entre democracia representativa y participación ciudadana, como vías para recuperar esas confianzas y afianzar el régimen democrático.
¿Qué valor aporta el enfoque comparado y global que caracteriza a ICON-S al análisis de los debates constitucionales en Chile y América Latina?
El enfoque comparado y global es uno de los principales aportes de ICON-S. Permite situar los debates nacionales en un contexto más amplio, identificar patrones, riesgos comunes y también buenas prácticas observadas en otros países.
Este enfoque no busca importar modelos de manera acrítica, sino enriquecer el análisis, ofrecer herramientas conceptuales y advertir sobre dinámicas ya observadas en otros contextos, como el populismo constitucional, el debilitamiento institucional o las tensiones entre las mayorías y el Estado de Derecho.
Como líder académica, ¿qué responsabilidad tienen hoy las facultades de Derecho frente a escenarios de incertidumbre institucional y desconfianza democrática?
Las facultades de Derecho tienen una responsabilidad clave. No basta con formar profesionales técnicamente competentes; es indispensable formar juristas con sentido crítico, compromiso democrático y conciencia ética.
Las universidades deben ser espacios de deliberación informada, donde se fomente el debate plural, el rigor académico y la defensa del Estado de Derecho. Un estudiante de Derecho debe ser capaz de cuestionar qué ocurre con la democracia cuando se aplaude la concentración del poder en nombre de una supuesta mayor eficiencia.
Debe evaluar si determinadas medidas fortalecen o debilitan los frenos y contrapesos del sistema, si resguardan la autonomía del Congreso, la Contraloría, el Ministerio Público o el Poder Judicial, o si, por el contrario, concentran excesivas atribuciones en el Ejecutivo.
¿Qué expectativas tiene respecto del desarrollo de esta cuarta versión de la conferencia?
Las expectativas son altas. Esperamos que esta cuarta versión consolide al capítulo chileno de ICON-S como un espacio de referencia plural para el debate del Derecho Público en Chile y en la región.
Contamos con la participación de académicas y académicos de destacada trayectoria, provenientes de universidades de todo el país, cuyas investigaciones abordan tanto el eje central de la convocatoria como otros temas relevantes del Derecho constitucional, administrativo, internacional y de la ciencia y filosofía política contemporánea.
Confío en que se generarán diálogos intensos, críticos y respetuosos, que permitan cruzar miradas nacionales e internacionales y abrir nuevas líneas de investigación y colaboración académica.
Finalmente, ¿qué impacto espera que tenga esta instancia en la reflexión constitucional y en el debate público más amplio?
Espero que esta conferencia contribuya a elevar el nivel de la reflexión constitucional, ofreciendo análisis más complejos sobre los desafíos que enfrentan las democracias actuales. Aunque se trata de un espacio académico, su impacto no se agota en la academia.
Las ideas y diagnósticos que aquí se generan pueden y deben irradiar hacia el debate público. En un contexto de polarización y simplificación del discurso, encuentros como este reafirman el valor del conocimiento, del diálogo informado y del constitucionalismo como herramienta esencial para la convivencia democrática.